SERIE: Transiciones juveniles – Nayeli Yoval

“No se puede apoyar el fortalecimiento juvenil con lógica intervencionista”

Por Lyvia Porras

Desde el Fondo CAMY hablamos con algunas mujeres jóvenes que recientemente han  salido de sus organizaciones. Queremos compartir sus aprendizajes porque consideramos que son muy valiosos para reflexionar sobre cómo las transiciones forman parte del fortalecimiento organizacional.

Transiciones juveniles ¿De qué estamos hablando? Dentro del activismo juvenil,  algunas organizaciones por norma y algunas personas por convicción política, consideran que llega un momento en que has de dejar ese espacio de activismo para dejar lugar a que se fortalezcan nuevos liderazgos.

El movimiento juvenil nos ha enseñado cómo estos procesos pueden aportar a la sostenibilidad de los movimientos sociales. Muchas organizaciones, que se identifican como parte del movimiento juvenil, transitan en liderazgos y coordinaciones, cada una desde su propia práctica organizativa, de manera estructurada y planificada.

Hoy compartimos nuestra conversación con Nayeli Yoval, Directora de  Coordinación Sectorial y Regional en el Instituto Mexicano de la Juventud. Antes de esto, Nayeli fue Directora en Elige Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos A.C REDLAC México

“No se puede apoyar el fortalecimiento juvenil con lógica intervencionista”
Nayeli Yoval

Transiciones juveniles ¿De qué estamos hablando?

Las transiciones nacen de la necesidad de todo movimiento social de trabajar de manera conjunta, entre generaciones, y más allá de los rangos etarios. Transitar es colaborar, transmitir experiencia y conocimiento entre generaciones de manera horizontal. También es un tránsito hacia espacios de poder y toma de decisiones.

Las transiciones deberían ser parte del fortalecimiento organizacional. Es bueno para las organizaciones contar con personas renovadas, más allá del rango etario. Las transiciones tienen que ser integrales, considerando edad, aportes, experiencia… eso  es fortalecer el movimiento social y político. Es una apuesta política y de alguna manera implica trabajar en el marco de la perspectiva de juventud.

¿Por qué es importante hablar de esto?

Porque es importante moverse, evitar estancamientos. Esto aplica en los movimientos juveniles, pero también en los movimientos sociales en general y cómo sociedad incluso. Hacer transiciones, como política organizacional, fortalece a la sociedad civil y contribuye al fortalecimiento político de los movimientos. Es una apuesta política, una apuesta por el fortalecimiento político y social que se tiene que hacer de manera organizada y planeada.

¿Cómo se hacen las transiciones sin poner en riesgo la sostenibilidad de las organizaciones?

Las transiciones, sobre todo las juveniles, no son una carrera de relevos. Las transiciones como apuesta política deben partir de la base de no poner en riesgo la sostenibilidad de las organizaciones, ni de las redes de las que se es parte.

Es transitar, acompañadas entre quien se mueve, entre quien llega y quien se va a otro lugar. Moverte no es irte, es transitar a otro espacio donde tu conocimiento y experiencia va a seguir aportando dentro del movimiento social. La transición responde a una lógica ordenada, pensada y planeada teniendo muy claro los roles de cada quien, poniendo plazos, haciendo consensos, diálogos continuos y entendimiento mutuo.

¿Cuál es tu historia? ¿Qué recomendarías a otros activistas jóvenes o colectivas juveniles o adultos organizados, por tu propia experiencia?

Yo empecé a trabajar en el movimiento social, no necesariamente el tema de juventud. Trabajé con organizaciones que, aunque tienen una apuesta política sólida, no contemplan las transiciones y la participación de jóvenes es acotada, sobre todo en espacios de toma de decisiones. Después me invitaron a dirigir una organización que trabaja con jóvenes, a mis 29 años. Fue hasta ese momento que dimensioné la importancia de la construcción de la identidad juventud y que el hecho de ser joven no garantiza que tengas este enfoque. Para mí fue muy revelador y un gran aprendizaje. En el marco de mi participación en Elige, profundicé mis conocimientos en torno al fortalecimiento organizacional y realmente creo que las transiciones pueden aportar para esto.

De ahí mi convicción de continuar trabajando en el tema de juventud y para las juventudes , creo que las personas jóvenes tienen mucho que aportar en la construcción de la sociedad, en los espacios de construcción política y en la transformación del mundo, en lo que  tanto buscamos, la igualdad de derechos y la vida digna.

¿Cómo podemos ayudar los actores externos (como fundaciones o fondos)  para estas transiciones?

Lo primero que tienen que tomar en cuenta son las diferencias que hay entre las organizaciones de jóvenes y las organizaciones que trabajan con jóvenes. Trabajar con jóvenes no implica trabajar desde una perspectiva de juventud. A menudo se están apoyando modelos organizativos que no trabajan desde la perspectiva de juventudes.

Los agentes externos, financiadores, tienen que preguntarse cuál es la apuesta política de los fondos. Formar líderes a nivel individual, no implica  fortalecimiento del movimiento juvenil.  ¿Quieren fortalecer liderazgos o fortalecer movimientos juveniles y con ello al movimiento social?  Personalmente creo que fortalecer organizaciones es una apuesta más sólida y más estratégica.

Cualquiera que sea la forma o acompañamiento, tiene que tener como principio el respeto a la autonomía de las organizaciones. No se puede apoyar el fortalecimiento juvenil con lógica intervencionista. Esto es muy perjudicial para las organizaciones.