Financiamiento contra el matrimonio infantil, temprano y forzado en Centroamérica

Por Emily Barcklow D’Amica, Oficial de Programas Senior

Este fin de semana finalmente tuve la oportunidad de ver la película, Ixcanul, del Director guatemalteco, Jayro Bustamante. Esta película bellamente actuada y desgarradora aborda el matrimonio arreglado de una niña Kaqchikel de 17 años de edad, interpretada por María Mercedes Coroy, y el resultado de su lucha constante para escapar de este destino.

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El Fondo CAMY co-convocó un evento en Guatemala en el contexto del Día Internacional de la Niña en octubre de 2015, en el que se mostró la película y hablaron las dos principales protagonistas femeninas, así como una de las co-partes del Fondo CAMY, GOJoven Guatemala. Ese evento tuvo lugar justo antes de que se reformara el Código Civil en Guatemala para elevar la edad legal del matrimonio a 18 años. GOJoven fue uno de las ONGs involucradas en la abogacía con  candidatos y funcionarios públicos para impulsar este cambio.

Durante el último año, GOJoven ha regresado a muchos de los departamentos donde llevaron a cabo la incidencia el año pasado  con la campaña “No Uniones Forzadas”, dirigida a las autoridades locales y público en general. Esta campaña está fundamentada en  los resultados de un estudio concluido recientemente por FLACSO-Guatemala, en colaboración con UNFPA Guatemala y con financiamiento de la Fundación Ford. El estudio, denominado, “Me Cambió la Vida”, es sobre cómo los derechos de las niñas y adolescentes están siendo amenazadas diariamente por  uniones/matrimonios forzados y embarazos tempranos.

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Ingrid Galvez, líder de proyecto por parte de GOJoven Guatemala presenta el estudio, «Me Cambio la Vida».

Los resultados principales de este estudio fueron presentados recientemente a los miembros del Comité Asesor del Fondo CAMY en octubre de este año por Ana Lucía Ramazzinni, una de las co-investigadoras del componente cualitativo. Algunos de los resultados más sorprendentes incluyen:

  • En promedio, las adolescentes tenían su primera relación sexual a los 15 años, 9 de cada 10 no usaron ningún método anticonceptivo durante esa primera relación.
  • La edad promedio de embarazo de las adolescentes fue de 16 años. El embarazo fue tanto un acelerador como un resultado de uniones/matrimonios.
  • La violencia sexual fue un detonador para los embarazos y uniones/matrimonios forzados.
  • La mayoría (entre 54-67%) de las adolescentes no recibieron información sobre la prevención del embarazo. Cuando las adolescentes recibieron esta información, las principales fuentes fueron el centro de salud (69%) y luego la escuela (24%).

Entre las recomendaciones del estudio se encuentran las siguientes:

 A Nivel Nacional

  • Invertir estratégicamente en la educación de las niñas y las adolescentes y su permanencia en la escuela.
  • Capacitar a las autoridades judiciales sobre las realidades que las adolescentes casadas y embarazadas enfrentan para que sus intervenciones sean adecuadas, pertinentes y justas.
  • Crear campañas en diferentes lenguas sobre la modificación al Código Civil recientemente aprobado en el Decreto 08-2015.

A Nivel Comunitario:

  • Garantizar el acceso universal de los adolescentes a la información y los métodos anticonceptivos, haciendo accesible los servicios de salud sexual y reproductiva.
  • Implementar estrategias informales de educación sexual integral para asegurar que lleguen a poblaciones que no estén en la escuela.

A Nivel Escolar y entre Pares:

  • Implementar la educación sexual integral en los diferentes niveles educativos, incluyendo capacitaciones a profesores, desarrollo de materiales didácticos e intervenciones con los padres de familia.
  • Implementar programas para mantener a las niñas y adolescentes en la escuela y evitar la deserción escolar.

A Nivel Familiar:

  • Educar a los familiares sobre los derechos de las niñas, adolescentes y jóvenes, especialmente sobre el valor de las adolescentes.
  • Promover modelos alternativos de masculinidades.

A Nivel Individual:

  • Implementar programas dirigidos que proporcionen destrezas y competencias para que las adolescentes puedan desarrollar un plan de vida más allá de las uniones y los embarazos.
  • Empoderar a las niñas y las adolescentes sobre sus derechos humanos, participación y ciudadanía.

Todas las co-partes en Guatemala del Fondo CAMY abordan varias de estas recomendaciones en sus proyectos actuales- más detalles se pueden ver en nuestra más reciente publicación de blog.

Este estudio y sus recomendaciones adjuntas vienen en un momento muy oportuno dado que hay más atención al tema de los matrimonios infantiles, tempranos y forzados en general, como se ve en la incorporación de una meta (5.3) hacia estos fines en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Aunque Centroamérica no posee las tasas más altas de matrimonios infantiles, tempranos y forzados,  los números no deben ser pasados por alto. En este sentido, es una señal positiva de que tanto los medios de comunicación y los donantes tales como American Jewish World Service, Plan International y Summit Foundation, han aumentado su atención y financiamiento para el tema  en los últimos años.

El Fondo CAMY se enorgullece de nuestro enfoque verdaderamente integral  para abordar los matrimonios infantiles, tempranos y forzados  que se centra más en el empoderamiento e igualdad de las niñas. Es decir, financiamos  a organizaciones que trabajan para:

  • Garantizar el acceso a servicios amigables de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes.
  • Instrumentar la educación integral en sexualidad en las escuelas.
  • Reducir la tasa de embarazo en adolescentes.
  • Aumentar la edad de las uniones/matrimonios entre las adolescentes.
  • Cambiar las normas de género y actitudes hacia las niñas.

Durante los últimos años de subvenciones en este tema, ha habido importantes lecciones para nosotros, que compartimos con la esperanza de contribuir a mejorar los esquemas  de financiamiento:

  • Incorporar un enfoque integral para las uniones/matrimonios tempranos.
  • Trabajar tanto con la población mestiza como indígena en la región.
  • Trabajar en todos los niveles para el cambio, implementando iniciativas individuales, comunitarias y orientadas a las políticas.

Todavía queda mucho por aprender. Para el futuro,  el Fondo CAMY ha identificado las siguientes necesidades adicionales de investigación:

  • Efectos sobre las uniones tempranas de los recientes cambios legales para elevar la edad del matrimonio.
  • ¿Cómo los esfuerzos para empoderar a las niñas son afectados por la falta de oportunidades académicas y económicas en la región?
  • Estrategias no judiciales para abordar los embarazos entre los 10-14 años, que es antes de la edad de consentimiento.

Durante el último año, el Fondo CAMY ha difundido las campañas Girls Not Brides y NiñasNoMadres y esperamos continuar con nuestro enfoque y compromiso en estos temas y colaboraciones con donantes de ideas a fines. Yo también recomiendo energéticamente ver la película Ixcanul, que aunque sea una obra de ficción, es basada en una realidad que no podemos seguir ignorando.

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